El poder del pasado

Una muestra reúne en Madrid una serie de piezas excepcionales de todas las épocas que celebran siglo y medio de descubrimientos en los yacimientos españoles

Estatua de Trajano (siglo II), hallada en Itálica, en las salas de la muestra 'El poder del pasado'.
Estatua de Trajano (siglo II), hallada en Itálica, en las salas de la muestra ‘El poder del pasado’.ÁLVARO GARCÍA

La exposición que se inaugura este martes en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid), El poder del pasado, celebra, como dice su subtítulo, 150 años de arqueología en España y para ello ha reunido piezas excepcionales procedentes de unos setenta museos de todo el país.

Una muestra que se puede recorrer como una selección de 150 joyas o como un paseo por el desarrollo de la arqueología. Desde el solitario anticuario que iba con un equipo poco profesional y decía “picad aquí o picad allí”, a las sofisticadas tecnologías de prospección y de excavación actuales. La evolución del “mucho campo, poco estudio”, al “mucho estudio, poco campo”. Es decir, antes primaba la acumulación de objetos y actualmente el tiempo de trabajo en los yacimientos es muy inferior al que los profesionales pasan estudiando y documentando lo encontrado.

Qué mejor vivencia de la Hispania romana que encontrarse al entrar en la exposición con una imponente y colosal estatua de Trajano en actitud heroica. Esta pieza fue descubierta en 1788 en Itálica, lugar natal del emperador, y es el hallazgo más antiguo de los que se exponen. Evidentemente, no es la pieza más antigua, esa puede ser el pie Prometeo, encontrado en Atapuerca y que data de 500.000 años antes de Cristo, unos restos insólitos ya que reconstruyen casi al completo el pie de un homo heidelbergensis y ofrece datos sobre la anatomía y la forma de caminar de esta especie.

De este calibre son las piezas que se pueden ver en El poder del pasado. “Trozos de historia que nos pertenecen a todos”, dice de manera coloquial el comisario. Una oportunidad única por la calidad de las obras y porque difícilmente se podrá volver a juntar ese conjunto. Excepcional es que se vean dos piezas de oro del tesoro del Carambolo, un collar y un pectoral tartésicos del Museo Arqueológico de Sevilla, donde no se expone por motivos de seguridad. Tales son los rigurosísimos requerimientos que se han solicitado para estas piezas que se ha firmado un contrato de préstamo diferente del resto de las obras, debido a la cantidad de especificaciones.

Extracto del original publicado en EL PAÍS.

 

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