Las nodrizas en la antigua Roma

Una mujer joven amamanta a un niño en este fresco pompeyano. Es muy probable que se trate de la nodriza del pequeño. 

Mujer con recién nacido. FOTO: DEA / Scala, Firenze.

Las damas de la aristocracia romana fueron duramente criticadas por emplear a esclavas y libertas para cuidar y amamantar a sus hijos.

Según el médico Sorano, “la nodriza no debe ser ni demasiado joven ni demasiado vieja, tendrá entre 20 y 40 años, habrá tenido ya dos o tres hijos, estará sana […]. Ha de ser moderada, sensible, pacífica. Será griega de nacimiento”. A la nodriza se la llamaba en la antigua Roma nutrix, designando a aquella mujer que ejercía de nodriza o ama de cría de niños que no eran suyos, a los que alimentaba en su primera infancia, y los cuidaba y educaba cuando crecían. El empleo de nodrizas se difundió a finales del período de la República, cuando las matronas de rango aristocrático adquirieron la costumbre de usar los servicios de estas mujeres para amamantar a sus hijos. Recurrir a nodrizas se convirtió, ya durante el Imperio, en una práctica habitual.

El recurso a las nodrizas podía deberse a razones de necesidad, como el fallecimiento de la madre en el parto, una de las mayores causas de mortalidad femenina en Roma. Entre la aristocracia también existía la idea de que era mejor confiar el niño a un ama de cría para no forjar un lazo sentimental con él, ya que la mortalidad infantil era también muy alta.

Además, a lo largo del Imperio se difundió la idea de que si una mujer se encargaba de amamantar a sus hijos tardaría mucho más en recuperarse del parto, ya que se consideraba el acto de la lactancia como algo perjudicial, sobre todo porque provocaba que las mujeres necesitasen más tiempo para volver a quedarse embarazadas y continuar aumentando su descendencia. Aulo Gelio recogía este parecer de la madre de una parturienta, que decía “que había que mirar por ella y que confiaría el niño a las nodrizas para no añadir a los dolores del parto la ardua y pesada labor de tener también que darle de mamar”.

Cabe señalar asimismo que, para los romanos, la idea de maternidad no se limitaba tan sólo a engendrar hijos, sino que se vinculaba más con la educación. No se daba prioridad a la crianza natural de los niños, sino a su instrucción moral e intelectual, por lo que se creía que dedicar demasiado tiempo a amamantar a un bebé hacía que la mujer descuidase la educación de sus otros hijos.

Fuente: National Geographic.